¿Por qué nos sentimos tan apegados a nuestros perros?

Puede que sea la forma en que te mira, su apariencia de peluche animado o su constante alegría pero el caso es que, irremediablemente, tu perro inspira una gran ternura y un deseo incontrolable de protegerle de todo lo malo del mundo. Te sedujo desde el primer día y, tras consolidar vuestra relación, le consideras un amigo, un confidente, un miembro de la familia. Sabes que es un animal, no hay duda, pero el trato que le das es más bien humano, ¿cómo es posible?
Son muchos los beneficios que nos aporta la compañía de las mascotas y casi todos los días salen a la luz nuevos datos, avalados por prestigiosos científicos y universidades, que muestran las ventajas que para el ser humano supone poseer un perro. Nos ayudan a relacionarnos con otras personas al tener que sacarlos a pasear, disminuyen la ansiedad y el estrés, al acariciarlos baja nuestra presión arterial, fomentan nuestra autoestima… Además, no sólo son beneficiosos para las personas sanas sino que las Terapias Asistidas por Animales han ido ganando terreno y se ha demostrado una gran mejoría en ancianos, personas autistas, niños con problemas psicológicos… Entonces, ¿el lazo que nos une a los perros se basa, únicamente, en lo que obtenemos de ellos?

HACE MILES DE AÑOS…
¿Fue el hombre el que domesticó al perro o fue éste el que primero se acercó al hombre? Da igual pues, en definitiva, lo que importa es que esta relación es bastante lógica si consideramos lo que les aportaba a cada uno. El perro conseguía alimento y el hombre defensa y ayuda para la caza. A medida que los humanos evolucionan, los perros van especializándose para colaborar en distintas tareas pero siguen siendo animales que no tienen un sitio ni en casa ni en la familia.
El campo deja el paso a la ciudad. Los perros ejercen labores de guarda y defensa y mantienen a raya a los roedores. La vida urbana va cambiando las costumbres: la gente pasa más tiempo en casa, las familias son menos numerosas y el perro entra en el hogar para quedarse. Se trata de un animal muy listo, con una gran capacidad de adaptación y que sabe lo que le conviene si quiere sobrevivir. Consigue ganarse a los humanos que establecen con sus ya mascotas una relación emocional en detrimento de la relación racional que hasta entonces les unía. Y, para que no se les tache de locos, estudiosos, amantes de los animales y científicos, comienzan a elaborar distintas teorías que explican la naturaleza de esta nueva forma de convivencia entre ambas especies.

Así, el buen entendimiento se basa, primero, en que las dos son sociales; necesitan de un grupo para desarrollarse en plenitud. De ahí que les guste el contacto físico, lo que nosotros llamamos cariño, ¿quién pone en duda que a un perro le encanta una caricia o una palmada?

Cuentanos sobre tus peluditos!

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