¿Es recomendable compartir cama con un perro?

La decisión de compartir cama con un perro es tan personal como polémica, ya que hay quienes a los supuestos beneficios psicológicos les suman los posibles problemas de salud vinculados a este hábito. Por ello, es importante conocer los riesgos reales y valorar la idoneidad de tal compañía nocturna.

A la hora de compartir cama con un perro lo primero que hay que preguntarse es el motivo que ha llevado a esa decisión. La mayoría de psicólogos y etólogos coinciden en que lo más sano es que se deba a los deseos del dueño y no a la voluntad del animal. De hecho, no son pocos los casos en los que el dormir con la mascota empezó como un hecho puntual debido a los llantos del cachorro.

Diversos estudios han reflejado que las razones principales por las que se adopta este tipo hábito son la calidez corporal, la relajación y la seguridad que genera. No obstante, también existen ciertos trastornos asociados que pueden alterar la calidad del descanso a largo plazo.

Posibles riesgos de compartir cama con un perro

A pesar de que cada persona y cada animal es diferente, hay una serie de problemas potenciales de dormir con una mascota:

  • Aumenta la probabilidad de alergias. Aunque no se sea directamente alérgico a la caspa desprendida por el animal, esta puede llevar adheridos restos de polen o hierbas que aumenten la sensibilidad inmunológica. Asimismo, las alergias muy leves al pelo del can pueden intensificarse y provocar graves episodios de asma.
Alergia a perros por dormir en la misma cama
  • Perturbación del sueño. Tanto si un perro es inquieto, como si aun estando inmóvil emite ronquidos, puede llegar a alterar la calidad del descanso. Los bulldogs, las razas de perro grandes o aquellos con sobrepeso serán más propensos a roncar. Los efectos de la interrupción del sueño suelen notarse a largo plazo y pueden perjudicar gravemente la salud, lo que provoca fatiga y falta de concentración.
  • Falta de higiene. Por muy limpio que esté un can siempre va a tener cierto polvo o restos como resultado de su contacto con el exterior. Como la frecuencia de lavado de las mascotas es más espaciada que la de los humanos, el cúmulo de dicha contaminación podría acabar siendo bastante notable. Sin embargo, en lo referente a los parásitos no tiene por qué haber ningún problema si el animal está desparasitado y vacunado adecuadamente.
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Cuándo evitar dormir con un animal

A pesar de que compartir cama con un perro es una elección plenamente personal, existen una serie de casos en los que debe evitarse tal conducta.

  • Personas enfermas. Los receptores de transplantes, pacientes con cáncer o VIH positivos cuentan con un sistema inmunológico debilitado y son más susceptibles a posibles contagios del can.
  • Animales enfermos. Aunque un perro cuente con la medicación pertinente para el tratamiento de una patología, es importante que se reduzca el contacto directo. Si bien es cierto que los tipos de enfermedades y el grado de severidad de las mismas pueden ser muy diferentes, la cama debe ser un espacio lo más aséptico posible.
Limpiar los ojos del perro

El compartir cama con un perro nunca debe surgir como solución ante un aprendizaje frustrado. Como se ha citado anteriormente, el decidir dormir con un animal debe ser una voluntad propia, no basada en los deseos del animal. Los perros, en general, siempre querrán pasar el mayor tiempo posible con sus dueños, pero establecer ciertos límites es clave para el futuro bienestar común.

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