Dieta y cuidados de un perro diabético

En un perro diabético, el nivel de insulina que se produce es insuficiente para metabolizar la glucosa. Recordemos que la insulina es una hormona que toma glucosa de la sangre y la transporta al interior de las células del cuerpo, donde se usa como energía.

Como consecuencia, la concentración sanguínea de glucosa aumenta y, eventualmente, se eleva a niveles en los que los riñones la dejan filtrar a la orina.

Signos y síntomas que manifiesta un perro diabético

Es importante entender que en la diabetes la pérdida de glucosa en la orina arrastra agua con ella mediante un proceso llamado ósmosis. Este evento hace que se produzcan mayores volúmenes de orina de lo normal. En consecuencia, la pérdida excesiva de agua en la orina se compensa con sed y un mayor consumo de agua.

Así, los principales signos clínicos de un animal con diabetes mellitus son: poliuria (micción excesiva) y polidipsia (consumo excesivo de agua).

Además, el perro diabético tiende a perder peso porque el cuerpo descompone las reservas de grasa y proteína –músculo– para producir glucosa y cetonas –un combustible alternativo– en el hígado. Adicionalmente, otros signos clínicos de los diabéticos pueden incluir: cataratas, polifagia (aumento del apetito), intolerancia al ejercicio e infecciones recurrentes.

Perro diabético en el veterinario

Objetivos de terapia para la diabetes canina

Esencialmente, como dueño de un perro diabético, necesitamos comprender que los tres objetivos principales de la terapia para perros diabéticos son:

  • La resolución de todos los signos clínicos. Este punto se refiere a los signos arriba mencionados exceptuando las cataratas. Así, la ceguera causada por la formación de cataratas ocurre en la mayoría de los perros diabéticos. Sin embargo, su padecimiento no depende del control glucémico.
  • Evitar la hipoglucemia inducida por insulina. La insulina es la base de la terapia para el perro diabético y un enfoque conservador para la terapia con insulina es crucial. La mayoría de los perros diabéticos requieren dosificación dos veces al día para controlar adecuadamente sus signos clínicos. Sin embargo la dosificación será determinada en conjunto con tu veterinario.
  • La reanudación del estilo de vida habitual y el nivel de ejercicio. El letargo, típico en el perro diabético, tiende a resolverse rápidamente, por lo cual los perros se vuelven más activos y sensibles poco después del inicio de la terapia con insulina.

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