La importancia de las recompensas después del paseo

Las recompensas después del paseo son un detalle importante que a veces se pasa por alto. Si se recompensa adecuadamente a un perro por su comportamiento, éste lo repetirá para sentir el mismo reconocimiento.

Si quieres saber qué recompensas brindar a tu perro después de jornadas de actividad física o cuándo hacerlo, te animamos a continuar leyendo.

¿Qué recompensas puedo dar después del paseo?

Una vez se ha vuelto del paseo, la mascota debería recibir una recompensa. Este aliciente se le dará si se ha comportado bien durante la actividad. Asimismo, también es adecuado para que permita su aseo nada más llegar a casa. De esta manera, se reduce el riesgo de expandir por la vivienda lo que haya traído de la calle, sobre todo en un estado de cuarentena.

Una duda que puede surgir es el tipo de recompensa que darle a la mascota. A continuación se van a comentar algunas posibles opciones:

Golosinas

Normalmente son la recompensa más empleada para premiar a las mascotas, sobre todo cuando son cachorros y están en periodo de aprendizaje. Por esa razón, el mercado ofrece una gran selección de productos. Se pueden escoger opciones naturales o más procesadas. Algunas golosinas naturales presentes en la cocina son rodajas de melón, plátano o zanahorias entre otros.

  • También existen diferentes tipos de golosina según la edad del perro. Un cachorro no puede comer lo mismo que un perro adulto o un anciano.

Este tipo de premios son muy adecuados cuando se está entrenando al animal. Así, éste realiza más rápidamente una acción o un comportamiento concreto. Sin embargo, no se recomienda utilizar este tipo de recompensas en perros con problemas de peso. Es mejor utilizar otros tipos de refuerzo positivo como las caricias o la expresión verbal, ya que no es adecuado fomentar un vínculo entre comida y animal cuando este ya tiene problemas alimenticios.

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Caricias

Normalmente los perros adoran las caricias que les dan sus dueños. Por ese motivo, las buscan realizando pequeños gestos, como empujar suavemente con la cabeza o tocar con la cola el cuerpo del tutor. Se puede aprovechar la atención del animal para educar. Así, las caricias pueden ser un refuerzo positivo que motive a los perros a obedecer.

Reconocimiento verbal

El reconocimiento verbal también es un tipo de refuerzo positivo. Por ello, se recomienda recompensar al perro con comidas o caricias acompañadas de palabras de ánimo o satisfacción. Los perros son capaces de reconocer el tono y ánimo del tutor, por lo que interpretarán la alegría como un enorme aliciente.

Actividades físicas

Los perros tienen muchísima energía que tienen que gastar a través de diferentes actividades. Por ello, se incluyen actividades físicas como el paseo o los juegos dentro de los refuerzos positivos. De esta manera, se podrá ordenar al animal que realice un acción, por ejemplo que se siente. Si la realiza correctamente, se verá recompensando con un juego o un paseo.

Un hecho conocido es que todo proceso de aprendizaje exige dedicación y repetición durante un cierto periodo de tiempo. No se puede esperar que el animal aprenda todo en cinco minutos.

¿Por qué debo de dar recompensas después del paseo?

Los perros son animales que aprenden los conceptos a base de repetición. Si al ejecutar una orden,  como puede ser «quieto», se le da una recompensa, asimilará ese comportamiento. Sin embargo, poco a poco han de cambiarse los tipos de recompensa.

Inicialmente, la recompensa suele ser una golosina, un premio. Con el tiempo, las recompensas se espaciarán y se sustituirán por gestos o palabras, aunque deberán mantenerse de vez en cuando. Así, el animal acabará obedeciendo porque su dueño se lo dice, y de esa forma asociará su conducta adecuada con un aliciente, ya sea una caricia o un «muy bien».

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Por esa razón, las recompensas son rápidas y fáciles de administrar. Es una forma de premiar por una acción de manera inmediata.

¿Qué es lo que no se puede hacer?

Han de tenerse en cuenta una serie de consejos a seguir en el momento de dar una recompensa o de ejecutar un castigo:

  • Si el animal no cumple la orden no se le dará la recompensa, pero nunca han de realizarse castigos físicos. Los castigos con violencia pueden provocar inestabilidad mental en la mascota.
  • El gritar no consigue que el animal reaccione antes. Aunque en momentos de tensión o peligro se pueda chillar, el animal no va a entender mejor la orden.
  • Hay que hablar en un tono calmado y firme. Que imponga respeto.
  • Lo más importante de todo es llamar la atención del animal en cuanto haya realizado la acción, tanto de recompensa como de castigo. Si no, no podrá identificar cuál ha sido el comportamiento asociado a dicha acción.
  • Ser constante y paciente es otra de las recomendaciones a seguir por los dueños de mascotas.

El mundo del adiestramiento canino requiere de tiempo y constancia, pero con unas buenas recompensas y afecto, el animal aprenderá rápidamente a seguir órdenes del tutor.

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