Ancianos y perros: una simbiosis demostrada

Todos sabemos que un perro alegra la casa independientemente de la edad de los tutores. Estos animales son enérgicos, leales, cariñosos, y presentan un alto nivel de interacción, lo que les hace ideales para paliar épocas de soledad.

Aún así, pocos nos hemos aventurado a leer acerca de las evidencias científicas que confirman los beneficios de tener un perro en nuestras vidas. Más esencial se hace esta interacción en los ancianos, y aquí te mostramos los beneficios de contar con un perro siendo una persona mayor.

Vamos a tomar un enfoque ligeramente inusual, ya que en vez de listar los pros de esta simbiosis sin más, hemos elegido diversos estudios que fundamentan de forma objetiva lo positivo de que los mayores cuenten con un perro en sus vidas.

Un estudio longitudinal

Este primer estudio que te presentamos investiga las relaciones entre la condición física de personas de avanzada edad y la presencia de una mascota en su rutina diaria:

  • Se tomó un grupo muestral de más de 1000 personas mayores de 65 años, fueran o no tutores de un perro.
  • Se realizó un cuestionario telefónico a cada una de ellas, que incluía preguntas tanto de datos demográficos como conductas diarias. También se realizó una escala de Actividades Diarias de Vida (ADL), que comprendía actos como subir escaleras, caminar ciertas distancias, hacer ejercicios vigorosos, agacharse y tomar ciertas posturas entre otros. Por último se cuantificó un bienestar fisiológico del individuo basado en diversas cuestiones.
  • Se realizó un seguimiento de todas estas personas mayores durante un año.

Los resultados son esclarecedores: la presencia de un perro o gato en casa aumentaba significativamente el valor de ADL de los ancianos de manera general.

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Es bien sabido por la comunidad científica que mantener un estilo de vida activo reduce las probabilidades de caídas y fracturas, además de ralentizar el proceso de desgaste óseo y muscular asociado a la edad. Los dueños de perros salen a la calle a pasearlos, se ejercitan, juegan con ellos e interaccionan a diferentes niveles. Aunque pueda parecer poco, este pequeño espacio diario de ejercicio puede suponer grandes beneficios para los más mayores.

Anciano jugando con su mascota.

Asistencia canina en personas con demencia

Este segundo estudio, publicado en el año 2008, trata de investigar la relación entre terapia animal y el desarrollo de demencia en ancianos:

  • Se tomó un grupo aleatorio de 54 pacientes de avanzada edad con demencia. A la mitad se le asignó un tratamiento normal, y a la otra mitad una combinación de tratamiento normal y Terapia Asistida con Animales (AAT) 10 veces a la semana.
  • Un grupo evaluador anotó el progreso de todos los pacientes tras 10 semanas de tratamiento. Entre las variables cuantificadas se observaron impedimentos cognitivos, presencia de estados de agitación/agresión y depresión asociada a la demencia.

En el grupo control que solo fue sometido a un tratamiento normal, las variables antes descritas aumentaron considerablemente al finalizar el periodo de seguimiento. En el grupo que fue tratado con terapia asistida animal, los síntomas se mantuvieron constantes y no se observó un empeoramiento en las personas mayores con demencia en el tiempo.

Tenemos que ser conscientes de que no existen tratamientos mágicos ante este tipo de patologías. El hecho de que los afectados mantengan variables constantes gracias a la atención animal ya es un enorme avance. Estos resultados demuestran que la terapia animal podría frenar los síntomas de degeneración neuropsiquiátrica en los más mayores.

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Múltiples estudios, una sola idea

Como estos estudios expuestos, existen innumerables más. Por ejemplo, otra investigación realizada en el año 2014 nos muestra que los ancianos con perros realizan un 12% más de ejercicio de media que los que no cuentan con este animal en sus vidas.

La interacción entre la persona mayor y el animal no solo otorga un beneficio físico. Como los perros, nosotros somos animales sociales, y requerimos de compañía, aunque sea de seres de otra especie. En muchos casos, los más ancianos se ven separados de una sociedad que avanza demasiado rápido y no tiene tiempo para pararse a dialogar. Los perros son seres leales, fieles, atentos y sobretodo: saben entender las emociones humanas y reaccionar de acuerdo con ellas.

Persona mayor con perro

Así pues, existen múltiples evidencias científicas que respaldan la creencia que los perros son compañeros perfectos para paliar síntomas derivados del aislamiento, enfermedades neurodegenerativas, y atrofia física entre otros. Si te ha resultado interesante este espacio, te animamos a que busques de forma autónoma a cerca de este fascinante tema, pues existen muchos estudios científicos que tratan estas ideas.

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